Muchos son los dilemas éticos en Atención Primaria de
Salud, aún más si se trata de pacientes pediátricos, y añadiendo a esto que
sean extranjeros; los profesionales se ven en el dilema de cuál es la manera
correcta de actuar ante estos pacientes, ya que se interponen barreras como el
lenguaje, o simplemente su cultura. Uno de los puntos en cuanto a relación
médico-paciente es, si es mejor inclinarse por el paternalismo o autonomismo,
lo más apropiado es que la toma de decisiones sean guidas por el profesional de
salud, con igual participación de los padres y el menor, pero procurando el
bienestar de este último. La diversidad cultural es una de las circunstancias, que pueden interferir en
una adecuada atención al paciente, lo mejor es optar por un punto medio y no
llegar a extremos como el etnocentrismo o a su vez al multiculturalismo, con
respecto al primero es inadecuado no dar el valor, ni la atención apropiada que
se merece su cultura, poniendo como excusa: que es lo más conveniente para su
salud, o por otra parte el multiculturalismo donde se acepta absolutamente
cualquier cultura.
Lo principal es garantizar la atención sanitaria a los
pacientes pediátricos, tomando en cuenta los principios éticos de la atención
pediátrica en pacientes extranjeros, entre estos tenemos tres a cumplir “Principio de la vulnerabilidad” que lleva al personal de salud al momento de
brindar los servicios tener en cuenta que estos pacientes ya sea por su edad, por la
susceptibilidad a ciertas enfermedades, también que por el mismo hecho de ser
extranjeros son más vulnerables por aspectos como el idioma, territorio,
paisaje, costumbres, alimentación, religión, etc., o muy frecuentemente la
pobreza, que es el caso de la mayoría de inmigrantes. “El principio de respeto y amor por los niños” aquí el médico cumple
un papel clave ya que es de suma importancia, para establecer una buena relación
con el paciente que adopte una actitud afectiva que brinde confianza, para que
el niño no se sienta intimidado por el hecho de estar en un lugar ajeno a él, de
esta manera haciendo que se sienta parte del sistema de salud y no simplemente
un sujeto pasivo limitado a seguir las indicaciones del médico,
además en ciertos casos en los cuales haya conflictos
entre el menor y los familiares, el médico deberá velar por el bienestar del
menor, pero siempre procurando en lo posible no interferir en el ámbito
familiar, ni de su cultura. “El principio
de acceso y atención sanitaria competente y respetuosa con la diversidad cultural”,
donde se resalta que la atención a un niño de procedencia internacional, será
diferente ya que factores como las distintas costumbres de su lugar de origen,
así como los hábitos que tienen puede que no sean salubres, entonces el médico
debe actuar de manera que pueda ayudar a corregir estos, además que pueden
tener enfermedades sobre las cuales no hay incidencia en el país, y por
consiguiente el médico no está preparado para responder ante estas, o que no
existan los medios y recursos para atenderlas de la manera correcta, ante esta
situación se ve la necesidad de implementar otras medidas en la atención a
estos pacientes por lo cual se plantea un dilema significativo en atención primaria de salud a pacientes
extranjeros, que se refiere al principio de Justicia entre los pacientes
extranjeros y nacionales que involucra cumplir o no este principio de justicia
distributiva, es decir por su calidad de pacientes extranjeros, y en base a los
principios éticos que se deben respetar en la atención pediátrica, estos pueden
requerir de más tiempo y más recursos, tomando en cuenta que el presupuesto y
recursos son limitados, entonces la pregunta es cómo actuar ante esta situación,
de una manera igualitaria o una equitativa?, recordando que es “deber del
médico considerar lo mejor para el paciente cuando preste atención médica”, y
también “el médico debe esforzarse por utilizar los recursos de salud de la
mejor manera para beneficio de los pacientes y su comunidad” , sin embargo
sobre este aspecto no son solo responsables los profesionales de la salud sino
también las personas involucradas en la administración pública, quienes son
encargados de proporcionar los medios necesarios para que se pueda garantizar
una asistencia médica y asistencia sanitaria de calidad a los niños, pero otra
interrogante es como distribuir estos recursos a los menores extranjeros, se
plantean algunas respuestas, entre estas se menciona que se podría adquirir un
postura de brindar una atención igualitaria,
es decir destinar la misma cantidad de recursos tanto a pacientes
extranjeros como nacionales, sin dirigir recursos específicos o de acuerdo a
las necesidades a los menores de procedencia internacional. Otra opción es
procurar adaptar la atención según las necesidades del paciente extranjero,
pero sin embargo, siempre y cuando no se ocupen recursos suplementarios, y la
última opción, la cual podría ser la más aceptable éticamente sería brindar un
servicio equitativo, es decir que se
garantice una asistencia efectiva y el acceso a esa asistencia, aunque esto
implique adaptar el sistema sanitario del país a las necesidades de los
inmigrantes, esto implicaría destinar nuevos recursos para su atención, tomar
medidas que garanticen esto como incluir en el sistema de salud mediadores
culturales que ayuden a mejorar la relación médico paciente, para vencer
barreras como el idioma, así mismo capacitar a los médicos para que actúen de
la manera correcta ante estos pacientes; un mayor seguimiento a estos niños, ya
que muchas veces por ciertas razones económicas o sociales no son llevados a
los centros de salud, y aunque algo un poco más complicado por razones
económicas es disponer de recursos para ciertos estados patológicos exclusivos
de estos pacientes. De esta manera se puede garantizar asistencia sanitaria a
los inmigrantes a la vez que se los incluye como ciudadanos.
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